martes, 20 de abril de 2010

El río

Es claro lo que decía el griego aquel. La vida es un río y sus aguas no son las mismas. Es cierto, pero no es exacto. Metes los pies y sigues sintiendo frío, los mosquitos te saludan y en general te sientes bien.

Las aguas no son las mismas, pero el río que es la vida sigue fluyendo y trae todas esas cosas que valen la pena. Los llantos de los bebés, las risas de los niños, el ladrido de los perros...

Los que se han ido nunca regresan, es cierto, pero otros ocupan sus lugares. Incluso, uno mismo de repente está en el papel de ese abuelo entrañable al que no se ha dejado de extrañar un solo día y la hija amada se sobrepone a la imagen que se desvanece de la madre que tanta falta nos hace.

Por eso, ahora hundo mis pies en el río, toco con ellos las piedras del fondo, cierro los ojos y sé que soy parte de la vida de todos.

Eso hace que me sienta contento, muy contento.

domingo, 4 de abril de 2010

Kozmic Blues

Mekler & Joplin

Time keeps movin' on,
Friends they turn away.
I keep movin' on
But I never found out why
I keep pushing so hard the dream,
I keep tryin' to make it right
Through another lonely day, whoaa.

Dawn has come at last,
Twenty-five years, honey just in one night, oh yeah.
Well, I'm twenty-five years older now
So I know we can't be right
And I'm no better, baby,
And I can't help you no more
Than I did when just a girl.

Aww, but it don't make no difference, baby, no, no,
And I know that I could always try.
It don't make no difference, baby, yeah,
I better hold it now,
I better need it, yeah,
I better use it till the day I die, whoa.

Don't expect any answers, dear,
For I know that they don't come with age, no, no.
Well, ain't never gonna love you any better, babe.
And I'm never gonna love you right,
So you'd better take it now, right now.

Oh! But it don't make no difference, babe, hey,
And I know that I could always try.
There's a fire inside everyone of us,
You'd better need it now,
I got to hold it, yeah,
I better use it till the day I die.

Don't make no difference, babe, no, no, no,
And it never ever will, hey,
I wanna talk about a little bit of loving, yeah,
I got to hold it, baby,
I'm gonna need it now,
I'm gonna use it, say, aaaah,

Don't make no difference, babe, yeah,
Ah honey, I'd hate to be the one.
I said you're gonna live your life
And you're gonna love your life
Or babe, someday you're gonna have to cry.
Yes indeed, yes indeed, yes indeed,
Ah, baby, yes indeed.

I said you, you're always gonna hurt me,
I said you're always gonna let me down,
I said everywhere, every day, every day
And every way, every way.
Ah honey won't you hold on to what's gonna move.
I said it's gonna disappear when you turn your back.
I said you know it ain't gonna be there
When you wanna reach out and grab on.

miércoles, 3 de marzo de 2010

Esto me ha ocurrido

Infarto no identificado oportunamente

Tratamientos erráticos

Internamiento de
urgencia
Terapia intensiva


  • Nueva comida
  • Desempleo
  • Tratamiento costoso (pero efectivo)
Cambio de vida...


...¡y a ver qué sigue!

lunes, 15 de febrero de 2010

Vale y las mandarinas

No he escrito porque me he sentido mal de salud. Después de varias opiniones "médicas", hoy se determinó que probablemente padezca hipertensión, además de algunos otros males.

Por eso no he escrito.

Sólo les compartiré este comentario que les hice a Maricarmen, mi adorada hija escritora, y a Elbamargarita, mi querida hija abogada, sobre Valentina, la mucho más pequeña de las hermanas:



dice carmina que el otro día fue con su mamá a llevar un árbol de mandarinas a una clienta y que tu yermanella se puso a llorar cuando se lo llevó la señora, que le dio mucho sentimiento. a ella le gustan mucho las mandarinas y creyó que el árbol era suyo... o que como se quedaban sin árbol, puede que pensara que ya no habría más mandarinas!!!

jueves, 21 de enero de 2010

De Evgueni Yevtushenko

Nosotros también tenemos una historia similar.

Adiós Bandera Roja nuestra

Adiós, Bandera Roja nuestra.
Descendiste del techo del Kremlin
no tan orgullosa
ni tan diestramente
como hace muchos años te izast
sobre el destrozado Reichstag,
humeante como la última bocanada de Hitler.

Adiós, Bandera Roja nuestra.
Fuiste nuestro hermano y nuestro enemigo.
Fuiste el camarada del soldado en las trincheras,
fuiste la esperanza de la Europa cautiva.
Pero, como una cortina roja, tras de ti ocultabas al gulag
repleto de cadáveres helados.
¿Por qué lo hiciste,
Bandera Roja nuestra?

Adiós, Bandera Roja nuestra.
Acuéstate.
Reposa.
Recordaremos a todas las víctimas
engañadas por tu dulce susurro rojo
que sedujo a millones a seguirte como corderos
camino al matadero.
Pero te recordaremos
porque no fuiste tú menos engañada.

Adiós, Bandera Roja nuestra.
¿Acaso fuiste sólo un trapo romántico?
Estás ensangrentada
y con nuestra sangre te arrancamos
de nuestras almas.
Por eso no podemos arrancarnos
las lágrimas de los enrojecidos ojos,
porque tú ferozmente
golpeaste nuestras pupilas
con tus pesadas borlas doradas.

Adiós, Bandera Roja nuestra.
Obtusamente dimos
nuestro primer paso a la libertad
sobre tu seda herida
y sobre nosotros mismos
divididos por el odio y la envidia.
¡Eh, muchedumbre,
no pisoteen de nuevo en el fango
los ya quebrados lentes del doctor Zhivago!

Adiós, Bandera Roja nuestra.
Abre con fuerza el puño
que te aprisionó.
Trata de ondear algo rojo sobre la guerra civil
cuando los canallas intenten arrebatar
de nuevo tu pabellón,
o sólo los desahuciados
formen fila en busca de esperanza.

Adiós, Bandera Roja nuestra.
Te despliegas hacia nuestros sueños.
Ya no eres más
que una escuálida franja roja
en nuestra bandera rusa tricolor
En las inocentes manos de la blancura
en las inocentes manos del azul,
quizás aun tu color rojo
pueda ser lavado de la sangre que has vertido.

Adiós, Bandera Roja nuestra.
Cuidado nuestra nueva tricolor.
Cuidado con los tahúres de banderas
que quieren estrujarte entre sus dedos grasientos.
Pudiera ser que a ti también te
deparen igual sentencia
que a tu hermana roja:
ser asesinada por nuestras propias balas
que devoran tu seda como polillas de plomo?
Adiós, Bandera Roja nuestra.
En nuestra ingenua infancia
mas al Ejército Rojo y al Ejército Blanco
Nacimos en un país que ya no existe.

Pero en aquella Atlántida estuvimos vivos y fuimos amados.
Tú, Bandera Roja nuestra, yaces en el charco de un mercado.
Prostituidos mercaderes te venden por divisas
Dólares, francos, yenes.
Yo no tomé el Palacio de Invierno del zar.
Ni asalté el Reichstag de Hitler.
Ni soy lo que llamarías un comunista.
Pero te acaricio, Bandera Roja, y lloro.